11/02/12 // Artículo tomado del Semanal Milenio

En México, la azotea verde más grande de América Latina

En el sur de la Ciudad de México, el edificio del Infonavit cuenta con una azotea verde de más de cinco mil metros cuadrados, un experimento ecológico exitoso y ejemplar.

En 2008, Víctor Manuel Borrás Setién, director del Instituto del Fondo Nacional de la Vivienda de los Trabajadores (Infonavit), sugirió instalar en la azotea del edificio de esa institución en la Ciudad de México un pequeño huerto de hortalizas como símbolo de la nueva política de sostenibilidad emprendida, y con el ánimo de generar una comunidad con mejor calidad de vida. A partir de junio de 2011 ese pequeño huerto se transformó en la azotea verde más grande de América Latina, con Certificación de Edificio Sustentable y Grado de Excelencia, otorgada por el gobierno capitalino.


A partir del huerto original, la construcción de esta azotea verde se realizó de marzo a junio de 2011, y hoy cuenta con una superficie total de cinco mil 265 metros cuadrados, lo que la ubica como la tercera más grande del continente americano, después de una localizada en Quebec, Canadá, y otra sobre el Chicago Hall, en Estados Unidos; ambas superan a la mexicana por sólo 80 metros cuadrados.

Dos mil 12 metros cuadrados fueron designados para áreas de vegetación; el resto lo ocupan una pista para correr semiolímpica (de 378 metros lineales), zonas de esparcimiento, andadores, baños con regaderas y vestidores, zona de yoga, zonas de descanso, elevadores para discapacitados, escaleras, zona de fumadores y el huerto de hortalizas, que aún se conserva con muestras de cultivos de fresas, betabeles, jitomates, orégano, lechuga, rábanos, cebollines, acelgas, mejorana, coliflor, papas, chiles habanero y guajillo, aguacate, perejil, apio y hojas de limón.

“La idea de implementar una azotea de este tipo surgió de los varios ejemplos observados por el contador Borrás en sus viajes al extranjero. Entonces emprendimos varios estudios y el proyecto fue madurando hasta completar el diseño definitivo y presentarlo a Presidencia. Fue tanto el éxito que el presidente Felipe Calderón vino a inaugurarla el seis de junio de 2011”, refiere en entrevista con M Semanal el gerente de Desarrollo Inmobiliario del Infonavit y director general del proyecto de la azotea verde, Miguel Ángel Hernández Pastrana.

Las plantas —con una variedad de entre 75 y 80 especies— fueron traídas de invernaderos de la Universidad Autónoma Chapingo y de las Unidades de Manejo para la Conservación de la Vida Silvestre (UMA), de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat), encargadas de proteger especies silvestres en peligro de extinción y de importancia por su antigüedad o por poseer alguna característica particular.

La iniciativa ejerció un presupuesto de nueve millones 800 mil pesos, y su proceso de instalación siguió las directrices de una reconocida tecnología suiza basada en el uso de polímeros y geotextiles. El paso más importante y difícil era asegurar que el edificio quedara completamente sellado para evitar filtraciones de agua.

“El polímero se termofusiona con calor, se pega contra el piso y sella por completo. Este plástico va acompañado de geotextiles y geodrenes, una técnica que almacena el agua el tiempo necesario para que la naturación tome los nutrientes esenciales y el resto de ellos siga viajando por las bajadas de agua pluvial que construimos. Fue un trabajo de logística impresionante. Fueron tres meses de instalación, trabajando con un equipo de 350 personas subiendo y bajando materiales”.

No importa que no llueva. A partir del otoño, tras concluir la temporada de lluvias, las plantas continuarán recibiendo agua de lluvia almacenada en un cárcamo construido ex profeso. Dependiendo de los requerimientos de humedad de cada especie, el riego se hará por el método de aspersión o por goteo.

PEQUEÑO PARAÍSO
“El proyecto ejecutivo lo hicimos sobre dos vertientes: con una línea temática y otra estética. Temática porque copiamos tres ecosistemas de México: el de bosques altos, zona desértica y el trópico. Por ejemplo, en el ecosistema del trópico colocamos cultivos de naranjas, limones, mangos y papayas. Para la parte estética, quisimos generar la ilusión de un tapiz multicolor y destacar las diferentes texturas de las hojas. Esta característica hace de la azotea un lugar muy agradable”.Las plantas fueron sembradas en una capa de sustrato de 20 centímetros de grosor, suficiente para contener raíces cortas. “Los biólogos nos presentaron una paleta vegetal con un plan de paisaje, asumiendo que las plantas recibirán de lleno los rayos del sol casi todo el año. Eso fue lo primero que les transmitimos. La Ciudad de México es muy soleada, y debido a la excelente selección de especies, se logró cumplir tal objetivo”.

La generación de lombricomposta, utilizando los residuos orgánicos de la cafetería, es otra actividad interesante lograda para enriquecer la tierra con nutrientes.

¿A quién no le gustaría tener una azotea verde en casa? La cotización por metro cuadrado, utilizando la tecnología suiza, dio una cifra cercana a cuatro mil pesos. Para una casa oscilaría alrededor de los mil 800, incluyendo impermeabilización y naturación.

“Muchas personas nos preguntan cuánto costó la azotea verde. Para nosotros es más una inversión que un costo. La estaremos amortizando en el orden de seis años, dado que al Instituto, por ley, le harán entre 20 y 30 por ciento de descuento por pago de predial”. El comentario sale a colación porque las casas con azoteas verdes serán también beneficiadas con descuentos por este concepto.

En términos de ahorro sostenible, medible y verificable, la azotea verde ha generado un descenso de 15 grados de temperatura dentro del edificio. “Por lo pronto, en el piso más cercano hemos dejado de usar el aire acondicionado; así, evitamos el gasto de energía. Estamos generando oxígeno, captamos bióxido de carbono y, al mismo tiempo, ayudamos a limpiar el ambiente”.

Según el funcionario, la azotea verde ayudará a mitigar la isla de calor producida cuando las estructuras de concreto absorben el calor de los rayos solares y lo liberan en la noche; ésta, es una de las tantas causas del desequilibrio en los ecosistemas. “Eso no es benéfico para ningún hábitat”.

Un fenómeno por demás llamativo es la tranquilidad que se percibe, aun estando rodeados por el cotidiano congestionamiento vial de la intersección entre las avenidas Barranca del Muerto e Insurgentes, donde se ubica el inmueble, construido por los arquitectos Teodoro González de León y Abraham Zabludovsky en 1974. “Estamos ubicados en una zona muy concurrida; sin embargo, nos sorprende que a su corta altura, el edifico se aísla completamente del ruido. Verdaderamente nos sentimos como si estuviéramos en otro lugar, como en un jardín lleno de colibríes. Ahora estamos en espera de que el Departamento de Adquisiciones se apure a pagar para comprar nuestros bebederos de pájaros”.

En aquel pequeño paraíso hay una zona de plantas aromáticas: lavanda, manzanilla, menta. El sustrato, hecho con tezontle y composta, aligera el peso y la presión sobre las raíces, suficientes para dejar crecer a las plantas.

“El director del Infonavit, el contador Borrás, es un impulsor de iniciativas relacionadas con el cuidado del ambiente: hipotecas verdes, viviendas con ecotecnología, sistemas ahorradores de agua; ahora esta azotea resulta ser la más grande de América Latina y responde a una necesaria política de sostenibilidad. La misión tradicional del Infonavit ya no sólo es otorgar créditos para viviendas, sino empezar a generar condiciones para lograr una comunidad con mejor calidad de vida”.

La azotea puede ser visitada por el público en general con previa autorización. Su pista para trotar y demás instalaciones están disponibles a partir de las seis de la mañana para quienes trabajan en el Instituto. Muy pronto será posible gestionar visitas educativas guiadas para estudiantes de educación primaria y secundaria.







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